Volcanes

 Neuquén desborda paisajes excepcionales: desde los imponentes volcanes "Lanín" y "Domuyo", hasta lagos glaciales turquesas como Huechulafquen y Aluminé, rodeados por bosques milenarios de arrayanes y selva valdiviana. En contraste, la estepa patagónica y las lagunas de Laguna Blanca pintan un escenario austero pero lleno de vida. Finalmente, los ríos y valles frutícolas completan este mosaico natural que define la diversidad y grandeza de nuestra provincia.



"VOLCÁN LANÍN"


El majestuoso guardián de los Andes
En la frontera entre Argentina y Chile se alza el imponente Volcán Lanín, una cumbre de 3.747 metros que domina el paisaje del Parque Nacional Lanín. Su cono perfecto, cubierto de nieves eternas, atrae a montañistas y aventureros de todo el mundo.



Además de sus rutas de ascenso para andinistas experimentados, la zona ofrece senderos, lagos cristalinos y bosques de pehuenes ideales para el trekking, la pesca y la fotografía. El Lanín no es solo una montaña: es un símbolo de la Patagonia y un recordatorio vivo de la fuerza de la naturaleza.


"VOLCÁN DOMUYO"


El techo de la Patagonia
Con 4.709 metros sobre el nivel del mar, el Volcán Domuyo es la cumbre más alta de la Patagonia argentina. Aunque inactivo, sus laderas esconden fumarolas, géiseres y aguas termales que sorprenden a cada paso.

Ubicado en una región aislada y salvaje, el Domuyo es un destino soñado para quienes buscan aventura pura: ascensos desafiantes, paisajes volcánicos únicos y cielos nocturnos deslumbrantes. Su nombre, que significa “el que tiembla” en lengua mapuche, recuerda la energía latente que aún habita en sus entrañas.